Durante las últimas semanas, Mercurio ha sido un astro vespertino: se ponía después del Sol, por el oeste. El miércoles 4, retrógrado a 11° de Escorpio, se une al Sol en una conjunción cazimi, en el corazón del Sol, y a partir de ahí pasa al otro lado: dejará de ser estrella vespertina para salir antes del amanecer, por el este, como estrella de la mañana. Ese cambio de cielo marca la mitad de su retrogradación, que terminará el 13 de noviembre, y es el acontecimiento central de una semana con pocos aspectos, aunque significativos.
Mercurio en Escorpio se asocia con la mirada hacia dentro: investigar, hacer preguntas incómodas, examinar motivos propios y ajenos, resolver un enigma. Retrógrado, mira hacia atrás, y las semanas de retroceso se relacionan con lo que vuelve del pasado, con el trabajo del inconsciente y con un aprendizaje que se hace revisando más que avanzando. Hasta el 13 de noviembre, guardar algunas cartas y no revelarlo todo sigue siendo lo más prudente. El cazimi del miércoles se vincula con una comprensión repentina, como si se encendiera una luz en una habitación conocida. La tradición considera que su efecto es mayor en las horas cercanas al momento exacto, y el día se presta a escuchar la voz interior, prestar atención a los sueños y a las coincidencias, y preguntarse a quién tiene sentido escribir o llamar. Es también un buen día para una conversación importante, siempre que lo que se acuerde pueda revisarse cuando Mercurio retome su movimiento directo.
Unas horas antes, ese mismo miércoles 4, Venus retrógrada a 24° de Libra hace un sextil con Júpiter a 24° de Leo. Venus y Júpiter son los dos benéficos de la astrología tradicional, y su encuentro armónico se asocia con relaciones cálidas, generosidad, buena suerte en el amor y en la vida, y con personas con las que da gusto estar. El tono es distinto del de Escorpio: más ligero, más sociable. Libra, signo de aire, y Leo, signo de fuego, combinan levedad y entusiasmo, y el aspecto señala dónde encontrar apoyo, afecto o compañía, ocurra lo que ocurra en otras áreas.
Este sextil forma parte de una serie. Venus y Júpiter ya se encontraron en sextil el 17 de agosto, cuando Venus se dirigía hacia un encuentro con Saturno. Ahora se repite con Venus retrógrada, y el retroceso se asocia con reencuentros: alguien que vuelve, un vínculo que se recupera, un proyecto que se retoma. Cuando Venus se torne directa, el 13 o el 14 de noviembre según la zona horaria, formará un tercer sextil con Júpiter el 28 de noviembre. Los encuentros del 4 y del 28 de noviembre están enlazados, y preguntarse qué quieres que ocurra en el amor o en el dinero, o hacia dónde te gustaría abrir tu vida social, ayuda a leer lo que empiece ahora.
Marte y Júpiter siguen en Leo, y Júpiter permanecerá allí hasta mediados del año próximo. Con Venus en Libra, Urano en Géminis y Plutón en Acuario, los signos de aire, asociados con las redes, los vínculos y el lugar de cada persona en su comunidad, tienen esta semana un protagonismo notable. Con Marte en Leo, la iniciativa encuentra cauce en lo creativo, lo visible y lo que se hace con el corazón.
La semana prepara un punto de giro. Mercurio retoma su movimiento directo el 13 de noviembre y Venus lo hace casi a la vez, de modo que la semana próxima abre la salida de la doble retrogradación que ha dominado octubre. Hasta entonces, revisar, comprobar y retomar resulta más sensato que firmar o lanzarse a decisiones de largo alcance.
La Luna empieza la semana en Leo, entra en Virgo el martes 3 y en Libra el jueves 5. En la segunda mitad del sábado 7 pasa a Escorpio, donde termina la semana. Del lunes 2 al jueves 5 recorre su cuarto menguante, asociado con terminar tareas, ser productivo y atar cabos sueltos. Del viernes 6 al domingo 8, ya como fina Luna menguante que se apaga antes de la Luna Nueva del 9 de noviembre, entra en su fase oscura: un tiempo para el silencio, el descanso y la recarga, y para hacer balance de lo aprendido desde la Luna Nueva del 10 de octubre.
En conjunto, es una semana de comprensión más que de acción. El cazimi de Mercurio favorece entender algo que llevaba tiempo dando vueltas, y el sextil de Venus y Júpiter aporta calidez en los vínculos y la posibilidad de un reencuentro afortunado. Las dos retrogradaciones se asocian todavía unos días más con la paciencia, y el fin de semana, con la Luna oscura, se presta a parar antes de que empiece un ciclo nuevo.
Para llevar esta lectura a tu propia carta, te recomiendo leer tanto el apartado de tu signo solar como el de tu Ascendente: el primero ofrece una perspectiva general sobre cómo puedes vivir estos tránsitos, mientras que el Ascendente permite situarlos en áreas más concretas de tu vida.
A continuación, signo por signo, encontrarás en qué zona de tu carta se produce el cazimi del Sol y Mercurio retrógrado en Escorpio, qué ámbitos enlaza el sextil entre Venus retrógrada en Libra y Júpiter en Leo, y dónde se sitúan Marte y los demás planetas de la semana. Cada signo empieza con un mapa de las casas en signos enteros; si trabajas con otro sistema, como Plácidus, tus casas natales pueden no coincidir.


