La semana empieza con la Luna en su punto de máxima luz. En la noche del domingo 25 al lunes 26, alcanzó su fase llena a 2°45’ de Tauro, frente al Sol en Escorpio. Tauro es el signo donde la tradición considera exaltada a la Luna, y se asocia con la seguridad material y emocional, el cuerpo, la naturaleza y los placeres sencillos; Escorpio, con lo que permanece oculto, los recursos compartidos y las relaciones de poder. Una Luna Llena se relaciona con la culminación y con la claridad: lo que estaba en marcha queda a la vista, y el momento se presta a decidir combinando intuición y juicio.
La figura que da el tono a esta lunación es Venus. Todavía retrógrada, ocupa el último grado de Libra, el grado anarético, y forma una oposición con Quirón, también retrógrado, en Aries. Libra es uno de los domicilios de Venus y se vincula con la justa medida, el punto intermedio entre dos excesos. Quirón, el sanador herido de la mitología, se asocia con las heridas que necesitan atención y con la forma de cuidarlas. El eje que forman se relaciona con la salud y el equilibrio: el cuerpo que se resiente de demasiadas horas sentado, de poco sol o de un hábito llevado al extremo. También con el valor propio en los vínculos y en el dinero, como una relación en la que no se reconoce lo que aportas, un pago que no corresponde a tu trabajo o un desacuerdo sobre cómo gastar. La Luna está además en conjunción amplia con Quirón, aunque en signos distintos, y la sinceridad emocional, decir «esto no me funciona» sin atacar a nadie, sintoniza con esta Luna Llena mucho más que la evitación o el reproche.
El Sol, la Luna y Plutón, a 3° de Acuario y ya en movimiento directo, forman una cuadratura en T. Plutón, corregente de Escorpio, se asocia con el control, la obsesión y el apego a lo que ya ocurrió. En una lunación de Tauro, esa tensión puede tomar forma económica: quién decide sobre el dinero, quién tiene la última palabra. La pregunta que acompaña a la configuración es qué dicen tus actos de tus valores, y si responder a un agravio antiguo con otro agravio refleja lo que quieres ser ahora. Completan el cuadro dos aspectos con Neptuno, que sigue en conjunción con Saturno en Aries: la Luna forma un semisextil y el Sol un quincuncio, asociados con intuiciones repentinas o con cierta niebla sobre lo que se siente. En las próximas semanas, tras su conjunción con el Sol del 23 de octubre, Venus empezará a verse antes del amanecer como lucero del alba, una reaparición que la tradición vincula con el momento de llevar a la práctica los cambios que se han visto.
El lunes 26, el Sol a 3° de Escorpio forma su cuadratura exacta con Plutón a 3° de Acuario. Es el último choque de una serie de tensiones entre los signos fijos (Tauro, Leo, Escorpio y Acuario) que se abrió el 2 y el 3 de octubre. El Sol se asocia con la claridad y la voluntad; Plutón, con lo oscuro, el poder y lo que termina. El aspecto coincide a menudo con decisiones de cierre: reconocer dónde no tienes el control, plantear un ultimátum o cerrar una puerta que llevaba semanas entreabierta. También favorece la resistencia y la determinación, la capacidad de llegar al fondo de un asunto sin apagarse. Lo que empezó a principios de mes quizá llegue ahora a su desenlace.
El viernes 30, Mercurio retrógrado a 18° de Escorpio forma una cuadratura con Marte a 18° de Leo. Los dos son signos fijos, asociados con la determinación y también con la obstinación, y el aspecto se relaciona con discusiones, palabras que hieren y reacciones en caliente. Repite la cuadratura del 2 de octubre, cuando Plutón también participaba; en la próxima cuadratura entre ambos, Mercurio estará en Sagitario y Marte en Virgo. Marte, por su parte, se acerca a Júpiter y al Nodo Sur en Leo, y la energía disponible tiende a ser abundante y difícil de dosificar. Antes de reaccionar, ayuda preguntarte por qué estás peleando y qué datos te faltan.
Venus y Mercurio siguen retrógrados hasta mediados de noviembre, Venus en Libra y Mercurio en Escorpio. Durante estas semanas, revisar acuerdos, aplazar inversiones importantes y comprobar la información antes de actuar resulta más sensato que lanzarse a decisiones de largo alcance. Personas y asuntos del pasado pueden volver a aparecer.
La Luna recorre Tauro el lunes y el martes, aún en fase llena. En la noche del martes 27 al miércoles 28 entra en Géminis, y comienza la fase gibosa menguante, que llega hasta el sábado y se vincula con buscar orientación y con los cambios que se hacen hacia dentro antes que hacia fuera. En la noche del jueves 29 al viernes 30 pasa a Cáncer, y en la del sábado 31 al domingo 1, a Leo. El domingo 1 de noviembre empieza el cuarto menguante, asociado con terminar tareas y atar cabos sueltos, camino de la Luna Nueva del 9 de noviembre. La semana termina con el 31 de octubre y el 1 de noviembre, fechas en que Samhain, Todos los Santos y el Día de Muertos honran a quienes ya no están.
En conjunto, la semana gira en torno a los finales y a la medida. La Luna Llena ilumina el valor que das a tu cuerpo, a tu dinero y a tus vínculos; la cuadratura del lunes con Plutón y la del viernes entre Mercurio y Marte señalan conflictos que llegan a su último asalto. Entre aferrarse y estallar queda un camino intermedio, el que la tradición asocia con Libra: reconocer lo que no funciona, decirlo con claridad y decidir con calma, sabiendo que las dos retrogradaciones dejan tiempo hasta mediados de noviembre para actuar.
Para llevar esta lectura a tu propia carta, te recomiendo leer tanto el apartado de tu signo solar como el de tu Ascendente: el primero ofrece una perspectiva general sobre cómo puedes vivir estos tránsitos, mientras que el Ascendente permite situarlos en áreas más concretas de tu vida.
A continuación, signo por signo, encontrarás en qué zona de tu carta cae la Luna Llena en Tauro, qué ámbitos enlazan el eje entre Venus y Quirón y la cuadratura en T con Plutón, dónde se sitúan el Sol y Mercurio retrógrado en Escorpio y qué zonas une la cuadratura del viernes con Marte. Cada signo empieza con un mapa de las casas en signos enteros.


