La Luna Nueva del sábado nace en Libra mientras Venus, regente de ese signo, sigue retrógrada. El detalle resume bien el tono de estos siete días, que concentran buena parte de su astrología en torno a dos fechas, el miércoles 7 y el sábado 10. Entre ambas se dibuja un recorrido coherente, con conversaciones y vínculos que requieren una segunda mirada, decisiones que admiten alternativas poco habituales y, al final, una lunación que coincide con una cuadratura entre Venus y Marte. El nuevo ciclo lunar llega así con asuntos relacionales todavía en revisión.
En la noche del martes 6 al miércoles 7, Mercurio se sitúa junto a Venus retrógrada formando una conjunción a 8° de Escorpio. La palabra se cruza con los afectos y los acuerdos, y en Escorpio la conversación suele ir más allá de lo superficial. Ese encuentro favorece hablar de algo que llevaba tiempo reservado, recuperar un asunto pendiente o comprender mejor qué lugar ocupa una persona o un interés compartido.
La retrogradación de Venus matiza el cuadro: hay más revisión que novedad y más interés por reconsiderar que por dar una situación por cerrada. Personas o temas del pasado podrían volver a ocupar espacio, aunque el símbolo no exige que nadie regrese literalmente. Basta a veces con recordar lo que se dijo en su momento o con mirar de otra manera algo que parecía decidido.
Mercurio, por su parte, ya se encuentra en la fase de sombra previa a su próxima retrogradación, que comenzará el 24 de octubre. Los asuntos que aparezcan durante estos días podrían adquirir otra lectura cuando Mercurio recorra de nuevo esta parte de Escorpio. Octubre empieza así a mostrar uno de sus temas principales: revisar lo dicho y lo acordado antes de darlo por definitivo.
El miércoles, Marte a 5° de Leo hace un sextil con Urano retrógrado a 5° de Géminis. El fuego y el aire combinan aquí iniciativa e inventiva. El aspecto puede favorecer una solución inesperada, otra forma de abordar un problema o la disposición a experimentar allí donde repetir lo conocido ya aporta poco. Marte en Leo conserva un componente expresivo y visible; Urano en Géminis se asocia con ideas rápidas y cambios de perspectiva. La combinación encaja bien con probar, improvisar y abrir sitio a una opción que hasta ahora no se había considerado.
Mientras tanto, la luz lunar sigue menguando. La fase de cuarto menguante se prolonga hasta la noche del martes 6 al miércoles 7; desde ahí y hasta la Luna Nueva del sábado transcurre la fase balsámica, los últimos compases antes de la conjunción con el Sol. Tradicionalmente es una parte del ciclo relacionada con terminar, ordenar y preparar. La Luna recorre Leo el lunes y el martes, entra en Virgo en la noche del martes al miércoles, pasa a Libra el viernes y llega a Escorpio durante el domingo.
El sábado 10 se produce la Luna Nueva a 17°21’ de Libra. Libra sitúa el foco simbólico en la reciprocidad, los acuerdos y la búsqueda de equilibrio con los demás. Una Luna Nueva suele asociarse con el comienzo de un ciclo y con aquello que empieza a tomar forma durante las semanas siguientes. Este comienzo convive con Venus todavía retrógrada, de modo que algunas novedades pueden nacer de algo que ya estaba en marcha, de una revisión previa o de un planteamiento distinto de un vínculo conocido.
Pocas horas después de la Luna Nueva, Venus retrógrada a 7° de Escorpio hace una cuadratura con Marte a 7° de Leo. Frente a la negociación que describe Libra, la cuadratura Venus-Marte se corresponde con diferencias entre lo que atrae, lo que se valora y la manera de actuar o defender una posición.
En las relaciones, esto puede coincidir con desacuerdos más visibles sobre dinero, afecto, prioridades o límites. También cabe que se trate de una cuestión interna: una parte quiere conservar algo mientras otra empuja a moverse. Leída junto a la Luna Nueva, la cuadratura sugiere que el nuevo equilibrio quizá tenga que contar con diferencias reales en lugar de cubrirlas con una armonía aparente.
La semana tiene en conjunto algo de transición, con Venus retrocediendo, Mercurio empezando a recorrer grados que volverá a visitar y la Luna cerrando un ciclo antes de abrir otro. Para una lunación en Libra, empezar con conversaciones a medio cerrar tiene su lógica: los acuerdos con recorrido suelen formarse cuando las diferencias ya están sobre la mesa.
Para llevar esta lectura a tu propia carta, te recomiendo leer tanto el apartado de tu signo solar como el de tu Ascendente: el primero ofrece una perspectiva general sobre cómo puedes vivir estos tránsitos, mientras que el Ascendente permite situarlos en áreas más concretas de tu vida.
A continuación, signo por signo, encontrarás en qué zona de tu carta se reúnen Mercurio y Venus retrógrada en Escorpio, por dónde avanza Marte en Leo y con qué zona lo enlaza el sextil con Urano del miércoles, y cómo pueden expresarse la Luna Nueva en Libra y la cuadratura entre Venus y Marte del sábado.


