Hasta hace unas semanas, Venus brillaba al anochecer como estrella vespertina. Ahora ya no se ve: su posición aparente se ha acercado tanto a la del Sol que su luz se pierde en el resplandor solar. En la noche del viernes 23 al sábado 24, los dos se encuentran a 0° de Escorpio en una conjunción cazimi que marca la mitad de la retrogradación de Venus. Ese encuentro es el centro de una semana que concentra casi todo su movimiento en los últimos días: el Sol entra en Escorpio el viernes 23, Mercurio se torna retrógrado el sábado 24, Venus regresa a Libra el domingo 25 y, en la noche del domingo al lunes, la Luna alcanza su fase llena.
Antes, el martes 20, Venus retrógrada a 3° de Escorpio hace una cuadratura con Plutón a 3° de Acuario. Plutón es corregente de Escorpio, y el aspecto resume el tono que domina todo el mes: lo oculto, las relaciones de poder y el valor que se da al dinero, al deseo y a los vínculos. Puede coincidir con tensiones en una relación, con la toma de conciencia de una dinámica de dependencia o con asuntos económicos en los que alguien ejerce más influencia de la que le corresponde. Tiene también una cara magnética: la atracción, la persuasión y el deseo de llegar al fondo de lo que se quiere.
El viernes 23, el Sol entra en Escorpio, signo de agua fijo asociado con la profundidad emocional, la intimidad, los recursos compartidos y los procesos de transformación. Su regente tradicional es Marte; desde el descubrimiento de Plutón en 1930, la astrología moderna le asigna también a este planeta. Durante las próximas cuatro semanas, la atención tiende a dirigirse hacia lo que está debajo: motivaciones, deudas, lealtades, asuntos que se callan. Es un ciclo propicio para investigar, concentrarse en un tema hasta comprenderlo y observar cómo se ejerce el poder en la propia vida.
La conjunción entre el Sol y Venus retrógrada marca el punto medio de una retrogradación que empezó el 3 de octubre y terminará el 14 de noviembre. En la astrología tradicional, un planeta en cazimi, en el corazón del Sol, se considera fortalecido por esa cercanía. Para Venus, el encuentro se asocia con un renacimiento simbólico: tras la conjunción reaparecerá en el cielo del amanecer como estrella de la mañana, la imagen que la tradición vincula con su faceta guerrera, y ganará brillo día a día. El cazimi se relaciona con la intimidad, el acercamiento y una visión más nítida de lo que se valora.
El ciclo de Venus repite su dibujo cada ocho años casi con exactitud, y esta retrogradación tuvo lugar en las mismas fechas en 2018, 2010, 2002 y 1994. Si recuerdas qué ocurría en tus relaciones o en tu economía en octubre y noviembre de 2018, quizá encuentres ecos en lo que se mueve ahora.
El sábado 24, Mercurio se torna retrógrado a 20°58’ de Escorpio y mantendrá ese movimiento hasta el 13 de noviembre; Venus se tornará directa el 14. Durante tres semanas, los dos planetas del intercambio, Mercurio con la palabra y los acuerdos, Venus con los afectos y el dinero, retroceden a la vez. Es un periodo propicio para revisar, reconsiderar y retomar contactos, y poco favorable para grandes inversiones o decisiones económicas de largo alcance. Si una firma no admite espera, leer la letra pequeña y preguntar todo lo necesario es la forma más sensata de afrontarla. Personas o asuntos del pasado pueden reaparecer en estas semanas.
El domingo 25, Venus retrógrada regresa a Libra, el signo donde retomará su movimiento directo. Libra se asocia con los contratos, la pareja y el equilibrio entre las partes, y ofrece a Venus una posición más ligera que Escorpio, vinculado con la sexualidad, el dinero y el poder. Su paso por Escorpio, sin embargo, no ha terminado: volverá a ese signo del 4 de diciembre de 2026 al 7 de enero de 2027.
La Luna crece durante toda la semana. El lunes y el martes, en fase de cuarto creciente, recorre Acuario, en un momento del ciclo asociado con resolver problemas y recuperar el impulso. A lo largo del miércoles entra en Piscis y comienza la fase gibosa creciente, que llega hasta el sábado y favorece la organización y los asuntos prácticos. El viernes, en la segunda mitad del día, pasa a Aries. En la noche del domingo 25 al lunes 26 entra en Tauro y alcanza la fase llena frente al Sol en Escorpio, un momento que la tradición vincula con confiar en la intuición, tomar decisiones y llevar los asuntos a su culminación.
En conjunto, la semana se mueve entre la profundidad y la pausa. Escorpio reúne al Sol, a Mercurio y, hasta el sábado, a Venus, y el cielo favorece mirar debajo de la superficie: investigar, hablar de lo que importa, acercarse a alguien. Las dos retrogradaciones, en cambio, se asocian con la revisión antes que con la decisión rápida, sobre todo en asuntos de dinero, contratos o compromisos afectivos. Lo que se descubra ahora tiene tiempo para madurar hasta mediados de noviembre.
Para llevar esta lectura a tu propia carta, te recomiendo leer tanto el apartado de tu signo solar como el de tu Ascendente: el primero ofrece una perspectiva general sobre cómo puedes vivir estos tránsitos, mientras que el Ascendente permite situarlos en áreas más concretas de tu vida.
A continuación, signo por signo, encontrarás en qué zona de tu carta se reúnen el Sol, Mercurio y Venus en Escorpio, dónde se sitúa Venus a su regreso a Libra, qué ámbitos enlaza la cuadratura del martes entre Venus y Plutón y dónde cae la Luna Llena en Tauro. Cada signo empieza con un mapa de las casas en signos enteros; si trabajas con otro sistema, como Plácidus, tus casas natales pueden no coincidir.


